Efímero sentimiento

¡No te detendré si lo que deseas es irte!
Tu partida, no se pudo comparar al más terrible de los finales,
desgarraste mi sincero e inocente corazón,
y en cada grieta, fragmentos de ti quedó.

Convencido de que el tiempo nos esperaría,
decidiste dejar lo nuestro para después.
Pero, para después, la rosa se marchitó,
el café se enfrió y el cielo de gris se tornó,
para después, tu amor como niebla se esfumó.

Siento envidia del viento, que tiene el placer de tocar tus mejillas,
conquistar tu oído con susurros
y revelar tus lunares escondidos.
Mientras que yo, solo puedo deleitarme
con la nostálgica memoria del ayer.

Si el pasado fuera veneno, de él tomaría
para que mi pecho termine con su angustia y cruel agonía.
Pero, ¿merezco eso a causa tuya?
¡No! ¡Ya no más!

Ahora vuelves, pretendiendo avivar el fuego de mi piel,
pidiendo devolverte a la vida con mis labios
que guardan un amargo sabor a hiel.

Y camuflado de ternura, un beso en mi frente depositaste,
quise creer que fue algo espontáneo,
me equivoqué, la noche anterior ya lo planeaste.

Aprisiona tu lengua, que no te he pedido explicaciones,
evita que de tus labios broten mil mentiras más,
que atrevidas, intentan crear en mí insólitas confusiones.
¡Ahora vuelves! Diría que has llegado tarde,
sin embargo, a tiempo estás
para saber que te quise, pero ya no te quiero más.

 

-Morales Evelyn
04 de mayo de 2019

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