Algún día me vengaré
y no sabrás siquiera la razón de mis actos.
Me morderé los labios,
disfrutaré de tu desconcierto.
Estaré ahí de espectador,
riendo, eufórico, sediento.
Y aunque me veas suspirando
armonía sentiré por dentro.

Que intenso se siente pensar en ese futuro.
Me exito solo de imaginar tal gozo.
Tus gritos, tus jadeos, tu cara de sufrimiento,
todas esas fotos cayendo al suelo.
Nadie acudirá a tu rescate, no.
Pues la diferencia entre venganza y violencia es muy clara.
Hoy puedes dormir tranquila.
¿Mañana? Mañana ya veremos.

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