Ya no sé si mis venas volverán a la tierra
Tampoco sé distinguir tierra extraña
Siempre la he sentido como parte de mi universo
donde puedo ser y vivir y pasar
Moriré, sí, y me duele ver las heridas de la tierra
No sabré si morirá para los que la habitan y la matan
¿Dónde sepultar la tierra, cuando muera?
Quizá en el fuego del invernadero o en el gélido diluvio desconocido
que nos amenaza y nos da la otra nada como esperanza.

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