Divorcio

Divorcio

Con la mirada apagada de la justicia invidente
y ante una fría balanza que sopesa sinrazones,
apagando abruptamente la voz de los corazones
el juez emitió su fallo, a ley, muy solemnemente.

Y de un plumazo, impasible, como un verdugo inclemente,
ejecutó al amor sollozante para cumplir su sentencia,
sin oír a un corazón que suplicaba clemencia
pues guardaba la esperanza de rescatar a su amante.

Y en el otro corazón se confundían sentimientos,
que el amor seguía latente, que pudo más el orgullo,
que el efímero adulterio pulverizó aquel capullo
donde guardó la confianza que se deshizo en el viento.

El perdón que se imploraba en mares de intenso llanto
se estrelló contra el silencio de un sentimiento herido
que vio en la separación el castigo merecido,
aunque el amor perdurara cubierto por negro manto.

Y años de amor vividos plenos de dicha y encanto
quedaron en un instante por la justicia enterrados;
qué precio que un corazón pagó por fatal pecado,
y que otro también pagó por no poder perdonarlo.

Web del autor: Pedro Pablo Pachón

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