DIÁLOGOS AL ATARDECER. PRÓLOGO. FRANCISCO GALLARDO PEROGIL

Hay una luz especial, mágica y liviana, que nos envuelve en las puestas de sol y en los atardeceres. Es una invitación a conectar con nosotros mismos, a establecer un diálogo interior y sentir paz.

En realidad, la vida es una continua conversación interna. Es un diálogo que surge de la mente, del alma y del corazón.

¿Te has fijado?. En cada instante estás hablando, de alguna manera, contigo mismo.

Este diálogo se refleja en nuestra relación con el entorno, con los seres que nos rodean y con las circunstancias de nuestra existencia.

Es especialmente hermosa esta conversación si se establece desde el alma. Conectamos con el ser interior y todo cambia en nosotros y en nuestra vida. Se crea un mágico espacio de amor para sentir y para compartir.

Se trata de un lugar para el renacimiento y el encuentro con nuestra esencia más profunda y verdadera. Un retorno a la calma que habita dentro de cada uno de nosotros.

Al mismo tiempo somos partícipes del maravilloso diálogo entre la tierra y el cielo, entre lo material y lo divino. Los árboles y las montañas en perfecta comunión con las estrellas y las galaxias…

Tú y yo… Un compartir eterno entre seres… Hay un diálogo muy bello entre dos personas que se aman, se cuidan y se acompañan. El corazón se expande y el alma se agranda en esta conexión mágica y sagrada.

La naturaleza, la madre tierra, es un maravilloso interlocutor en este camino donde todo se encuentra unido y entrelazado. Prueba a hablar con las plantas, con los animales. Conecta tu corazón con el sol y la luna. Sumérgete en los bosques y en los mares, disfrutando de la mágica unidad de todo el universo.

Este libro es, en esencia, amor. Un amor que nace en el interior y que desea ser compartido, expresado y manifestado en nuestro entorno. Un amor que anhela conversar con otros seres, con los cielos y las estrellas. Es la energía infinita que todo lo abarca y lo une, en armonía.

Aquí encontrarás 150 poemas llenos de este amor incondicional y pleno, que brota en lo profundo del alma. Un diálogo expresado desde el corazón, sin límites ni distancias.

Feliz atardecer en calma, amigo, amiga.

“Si cambias tu diálogo interior, todo cambiará en tu vida”

Francisco Gallardo Perogil

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