Muero lentamente día a día.
Al llegar la tarde arrastró mi alma dentro de un cuerpo desecho,
la incertidumbre de mi situación y mi pasividad ahoga a este ser
que se desvanece en sueños lejanos…

Esta entrando la noche,
noche fresca de otoño,
la brisa se torna viento amenazante que hace aún más acogedor el calor de mi hogar,
donde encuentro sosiego y calma,

Calma con la que reparo de nuevo mi alma
como el Fénix que resurge de sus cenizas.

El merito no es mio, sino de quien me rodea,
suya es la energía que hace que este cuerpo vuelva a tomar forma
y se llene de esperanza.

Envuelto en mi resurgir el momento más feliz se acerca,
es la hora de volar en el reino de Morfeo,
el será quien guíe mis sueños, no todos serán dulces,
pero espero salir de su reino como un hombre nuevo,
dispuesto para la lucha del día a día.

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