Detrás del vértigo oscuro y dentado
cristalizando lágrimas en el mismo centro del alma
me asististe con una risa infinita
en una inmensa serena
el corazón descansó como un ocaso
y no supe acercarme
mis manos no tuvieron memoria
no deshice los nudos
me descolgué con mis entrañas por la ventana de los olvidos
y no supe acercarme sin miedo
destrozados los besos
descarrilados
me precipito
buscándome algo real, algo íntimo.

0