Llevo las alforjas llenas
de sueños inconclusos
y de vanas esperanzas .

Apostado en mi Almena
el carcaj lleno de flechas
afiladas como mi alma.

Mil soldados tras las barreras,
no saben esos ilusos
lo que les aguarda.

Mi yelmo protege un cuerpo
el casco unas ideas,
la contienda prendió un fuego
y aunque se apague aún quedará
la lumbre de sus ascuas,
el ave fénix y su aletear ,
resurgiendo de las cenizas
en el fragor de la batalla.

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