Como un barco entra al río,
así ingreso en tu cuerpo,
suavecito al principio,
después profundo y lento.

Como un oso va a su cueva,
a pasar el invierno,
tú me abrazas con tus piernas
y el placer se vuelve eterno.

Como un ave vuela alto,
buscando su nido,
así yo, en tus pechos,
quiero caer rendido.

Como una abeja, en la flor,
se apoya en el pétalo,
detrás tuyo, yo me encuentro,
no hay espacio entre los cuerpos.

Como un tren arriba a la estación,
llegando a su destino,
también así termino yo,
dentro tuyo, acabo mi camino.

C L