Dibujo corazones en la arena.
El mar me contesta.
Las olas lo borran.
Me reinicio. Volvemos al principio de todo.
A hace cuatro días o cuatro años.
A no esperar nada, teniéndolo claro.
A no olvidarme de que no hay.
Que son formas distintas de mirarse.
Como una declaración unilateral pero de sentimientos.
No me tiene que afectar, puedo sentir y no pensar.
Y separar las cosas.
Que esto es una anécdota.
La realidad está en otro lado.
Que soy una valiente niña,
superando obstáculos gigantes.
Que la ansiedad de estos días viene provocada por el torbellino de emociones de ese parpadear
Pero que ojos que no ven, ojos que no parpadean.
Corazón que no siente.

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