Décimas al viento oscuro

En la flor de mi corazón, están las costras, la locura de una mujer que me quiso cuando yo estaba ausente en la orilla de un arma sin refugio, cantemos en el viento oscuro hecho agua petrificada, ahi esta mi amiga la morfina, la espuma del mar, el tequila en mis anhelos, subamos a un sueño putrefacto, donde los buitres se enamoran, en este viento joven lleno de almas que jamás alcanzaron la gloria de las décimas del silencio arropado, por la derrota cercada en los muros de la apatía de los riachuelos donde quedan los fósiles del amor, pálido, reclamado por la muerte y bendecido por las putas que nunca conocieron el amor.

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