refugiado en tu rincón predilecto, amigo querido en casa de una amiga: sé que aún no he dado una respuesta.

acaso algún poeta nos tome de la mano, nos someta a la vanidad de su espejo, o tome un músico, un pintor contemporáneo, peces desconocidos de un arte desolado (ideas de su fantasía, no digo excepcional), neuróticos zorros de las uvas, y que esa gente adopte la actitud tolerante de guerrilleros adelantados, filósofos del desequilibrio y la insalubridad mental.
es imprescindible que exista, que ame el mundo
o descorra las cortinas y.

enséñame a solas a bañarme en luz profunda, a reír a bordo de una habitación miserable ¿me permites? me resisto a permanecer consciente por más tiempo. aún te veo resucitando en ropa vieja. lo sé, lo sé. volverás a irte en febrero. pero nunca regresarás demasiado.

adiós”, romperá el silencio. “¿me besarás la frente?”. sólo al final del viaje, cuando te conviertas en tu propio hijo al morir. entonces, un nuevo amigo besará tu boca en busca de alimento ¡alegría de haberte recibido, tan sagrado! “adiós”, continuará diciendo, “también yo tengo que irme” ¿a dónde? “al comienzo de una nueva vida”. imposible. sólo en la tumba hallarás reposo. “¿me besarás la frente?”.

tal como lo he escrito, llevo media hora bajo los tilos en silencio. recuerdo haberte dicho: he dejado la pintura. una vez más.

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