Silencio por las noches.
Café frío por las mañanas.
Así es como termina.
Nuestro cuento de hadas.

Corrimos sin ver el camino.
Juntamos nuestras almas una tarde de abril.
Aún recuerdo tu aroma a pétalos de rosas y la inocencia de tu mirada.

Ahora caen pétalos de rosas en tu balcón.
Muere la promesa que prometimos no romper.

Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.