Cuarentena

Encerrados,
no siento el aire,
pero si en mi,
me recorre por dentro,
y me impulsa a querer seguir.

Sería tan fácil si todo fuese igual,
entonces no habría piezas en el camino.
Y yo descalza, vaya novedad.

Hubiese sido fácil,
para qué mentir,
novedades, estímulos,
tiempo para no pensar.
Y allí estaría intacta,
inmaculadamente agujereada pero en pie,
mi gran muralla,
orgullosa, impenetrable,
casi egoísta si digo la verdad.

La puedes observar vestida de confianza a medias y de escaleras a sus pies,
algunos quisieron escalarme pero quedaban en mis piedras,
mi fachada, mis decoradas ruinas.
Se cansaron mucho antes de subir y conseguir verme.
Y es que el ascenso es duro, y más intentarlo de corazón.
Pero no les culpo yo tampoco sostenía sus cuerdas.

Y viene ahora, el mundo marciano,
la película inacabada,
el destino directo a nuestra cara.
Aquí no hay muros, no hay murallas
Mochilas, pasados, heridas, cicatrices
Punto muerto, el gran stop
Y entonces quedamos nosotros, descubiertos,
sin piel, solo recuerdos.
Marcador a cero.

Aquí las mentes se hablan sin tocarse,
el intranet del mundo está abierto,
conexiones a todo giga.
Y la siento tanto joder, como hace demasiado que no lo hacía.

Y por un momento pienso en mis ladrillos, en apuntalarme a la tierra y volver a la seguridad de mi torre, es el miedo por verlo venir, directo, fuerte, justo en mi punto débil.

Igual ya no tengo que tender cuerdas,
y simplemente te necesito para romper cada piedra, cada insulto, cada decepción y tirar todo abajo de una vez.

Y si al final no eres y no soy, al menos,
me habrás ayudado a descubrirme.
Y si resulta que si eres,
como esa sensación que me recorre,
entonces sí serás.
Y serás como nunca,
Por que entonces podré ser ese yo
sin paréntesis donde esconderme,
sin miedo,
Me voy a dejar a abrir en canal,
La demoledora obra ha empezado y detrás de todas mis decoradas ruinas
estaré allí
Y me verás como nadie antes.

Libre de estas cuatro paredes

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