La tarde desnuda extiende su dorado imperio
beatificando todas las cosas.
Entre tantas formas como soles ardientes,
un dios de sangre y sueños asciende.

Un beso de luz, como una tumba o una flor,
revela los signos sagrados.
Como la eternidad o el deseo.

He soñado el músculo que origina la acción
y estos huesos que nombra la tumba.
Una mirada encendida para cada forma,
una tragedia para cada cuerpo.

Hay un silencio de mármol, de belleza póstuma.
Este mundo de nombres no puede contener la espuma
y se entrega a la calma primitiva.

Es el momento de todos los funerales
y de dar nombre a la noche que se acerca con un aguijón de sombras.

Ya serán las historias de amantes y dioses celosos,
ya serán los crímenes y las melodías oscuras,
ya serán el barro y el relámpago.

Un ángel en llamas canta la gloria de su color
y espera la desnudes y el gemido.
Como una tumba o una flor.
Como la eternidad o el deseo.