Corona de espinas

Un hijo de puta anda suelto,
ni se le ve ni se le oye,
pero cómo nos jode,
las mata callando el cabrón.
Nosotros somos las abejas,
que lo cogemos y llevamos
a cualquier sitio que vayamos,
y aún así nos olvidamos
que nos estamos jodiendo,
y nos seguimos quejando,
los bares, las tiendas, y venga,
el ocio, la cultura,
gimnasios, el día, la noche,
celebraciones de empresa,
reuniones de familiares,
ir por ahí con las amistades,
cines, teatros, y otros actos,
lamentos y quejidos,
muchos, muchos, con razón,
y los que se aprovechan.
Y mientras, en el frente,
sanitarios afectados,
sanitarios puteados,
sanitarios agotados,
sanitarios cabreados,
enfermos olvidados,
ancianos asustados.
No estamos a la altura,
seguimos sin lógica,
yendo cada uno sólo,
solamente a la suya.

Poema recitado

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