Conversaciones inexistentes – I. Entre dos suicidas

– Si te digo que me muero, ¿te importaría?
– Bueno, supongo que depende, ¿es ironía?
– No, no lo es.
– No me gustaría
– Ya, pero, ¿te importaría?
Quizás. O tal vez sólo te seguiría, porque no hay nada que quisiera más que terminar con esta condena a la cual, fui sometida.

– Me iré hoy.
– ¿Hoy?
– Hoy.

– Pues he de decir que envidio tu egoísmo. Si no pensara en la gente de mi alrededor, hubiese tomado la misma decisión. Pero no puedo. Siempre me detiene algo. Aunque, de tener la oportunidad, claro que la tomaría. Pero no puedo hacer sufrir a tanta gente.
– Pero ellos te hacen sufrir a ti.
– No de la misma manera; ellos no se dan cuenta.
-En eso, puede que tengas razón.
Sin embargo, he tomado una decisión y me marcho hoy.
– En ese caso, no me queda más que abrazarte, decirte que te quiero y llorar mientras te anhelo.
– No llores; esto es lo que quiero.
– Lo sé, y por eso no te detengo; eso no quita el hecho de que todo será un poco peor. Me harás falta.
– Sólo olvídame.

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