Ha de ser tan inmensa su tristeza que se oía sin hablar, se observaba sin mirar, se sentía sin tocar.

¡Gritaba la damisela entre lágrimas sin parar! ¿QUÉ HA DE PASAR EN EL DÍA AL DESPERTAR?, ¿QUÉ HA DE PASAR EN LA NOCHE AL SOLLOZAR?. Tal vez sí se pudiera el pasado cambiar no habría tal tragedia que me deja sin igual.

¡Tranquila! exclama aquel hombre que su piel él sanará y aquella cicatriz que en el fondo llevará con anhelo él cuidará.