Tumbarse en la hierba, vaguear, dejarse llevar;
Dejar que la luz apague tus miedos, tus dudas;
Dejar que la luz ilumine tus sueños, tus metas;
que suenen las trompetas y los clarinetes
que las hormigas empredan imprudentes aventuras por tu cuerpo,
que las risas de las alegres muchachas no caigan en el olvido,
que los cantos de los pájaros resuenen en tu conciencia
observar con envidia y regocijo la belleza de la inocencia
que la esperanza se abra paso en medio de tanta tristeza,
abrazar con alegría la soledad y la pereza,
cerrar los ojos y por los recuerdos de tu sonrisa caminar,

que el mundo se detenga por minutos, y nadie te pueda encontrar

pero sobre todo,

jamás perder la ilusión por aquello que te hace despertar.

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