Cera, la justa

Las cosas envejecen,
y suelen fallar o romperse,
es lo que hay, ley de vida.
Las cosas con el tiempo,
poco a poco van cambiando,
y se van degradando,
ya sea porque las usamos,
o si las maltratamos.
La cera se va gastando,
va perdiendo consistencia,
y la vela se va apagando.
Se acaban la cera, y la vela.
Y no sirve ya la mecha.
Habrá que usar otra nueva,
hacerla, o bien, comprarla.
¿Cuántas nos valdrán? ¿cinco, seis?
¿Cuántas son necesarias?
¿Tantas nos hacen falta?
Usándolas con cabeza,
no gastaremos mucha cera,
si no tardan demasiado
en reparar la avería.
Caso aparte es la nevera.
Vamos haciendo camino,
tirando hacia delante,
sacándole historietas
al inmenso infinito.
Pico, pala, y linterna,
o con la pluma y la vela.

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