Hoy la túnica de las tinieblas
Abriga los lánguidos
Corazones deshabitados.

En medio soy de
La pradera
En multitud… ninguno.

Cuando ellos callan
¡Grita el silencio!

Rueda una caricia
Deslizándose suave seda
por las ramas del mamey.

Bajo mis pies
Sus historias
Susurrándome con fervor
Al umbral de la razón:

¿Seré quien siempre fui,
y nada espero de ti?

Cuando ellos callan
¡Grita el silencio!

-Una pausa en derredor-

Es la tierra tu asilo.
Y en tu plaza
Todo es a ti.

¡Lejos duermes
cautivo del dolor!
Es ahora pálido y añejo
aquel semblante vigoroso del ayer.

Perfumas la cabaña con el incienso
del recuerdo de tu voz, y
Tu figura ausente

C r u j e, t a l a

Mi curvo corazón.