Viajo a través de su insensata belleza, que acordona mis venas inundando las
vestiduras rojas,
envolviendo los espacios de mis dedos,
como el fugaz sonido de una ilusión;
trazando caminos negros con su timidez, mostrando al infinito y dándole al pasado suspiros que no pueden
ser borrados por la inocencia del tiempo.