Cálida luz que de mirar enceguece
desde aquel recodo tan oscuro y sombrío
hay llanto en los ojos de aquel joven crío
al notar como el rostro de ella envejece.

Paso del tiempo que todo adormece
del cual nunca escapará ningún señorío
por más que la rosa se oculte del frio
muy fuerte la brisa siempre la estremece.

De que te arrepientes mujer altanera
será que tu amante ha marchado lejos
en casa el marido sentado la espera.

El pobre infeliz no escuchará consejos
está enamorado de aquella enfermera
que embrujo su cuerpo con luces y espejos.

Manuel Ibarra
Caracas/Venezuela
02-01-2020
Derechos reservados.