Calarcà en versos de Café.

Poema: Jhon Jairo Salinas

Calarcá: Eres onírico encanto
paisaje verde esmeraldino,
Sí. Desde nuestras montañas…
brotan danzarinas cascadas,
hechizando a propios y extraños…

Tus cafetales son susurro,
aroma de suave café,
la ternura y belleza de tus mujeres,
la hidalguía y gallardía de nuestros hombres,
son reflejo de nuestra raza montañera…

Tierra de cultores…
en la brisa tenue de una noche calarqueña…
en coloridas casas…
desmadejamos nuestros versos baudilianos
en florido cafetal…

Y así conspirar con nuestros amigos,
y escudriñar nuestro pasado,
dándonos un abrazo
en verso amordazado.

¡Abrazamos el presente!,
en bellos arcoiris de tardes alegres
y en susurro de versos…

Sobre la brisa tenue
gris de la noche…
dejamos resbalar una
taza de café.

En cafetal mañanero
sentimos el trinar de pájaros canarios…
En susurros de guadual
abrazamos la noche en luna desgajada.

Calarcá ¡eres exuberante!
descollando la cordillera,
en altiva lanza de guerreros pijaos…

Dejas huella en apacible cielo
de su misteriosa montaña Peña Blanca…

Con aroma de café,
vas seduciendo amores
en versos de Baudilio
Y en sonetos de Vidales.

Sus chapoleras van acariciando suavemente
sus granos coloraditos,
y seduciendo amores
de coquetos recolectores.

Calarcá, hermosa y glamorosa dama
del paisaje cafetero;
albergas en mañanas y tardes,
sonoro canto montañero…

La Villa del Cacique
se viste de coquetos y majestuosos arrayanes,
ocobos y guayacanes…

Sus montañas y quebradas,
remansos de la paz olvidada…
Son tus calles…
Que, de jóvenes, por ellas recorríamos,
soñando las mañanas de diosas colegialas.

En las tardes de café develamos
nuestros anhelos en amor cafetero…

En mi pueblo amado
siento olor a tierra mojada…
aroma de guayaba,
y sudor de campo montañero…

En lindos cafetines,
observamos tus casas de colores
refulgentes…

La villa, fundada por hombres cultos:
Román María y Segundo Henao…
Calarcá sigues siendo pueblo venerado…
Tus lindas mujeres,
¡son el jardín de pueblo engalanado…!

En la Villa del Cacique,
bajo la sombra
en noches de luna llena,
tus guaduales susurran
con la brisa del río Santo Domingo…

En la Villa del Cacique,
en sus cafetines,
exploramos tu poesía,
en solitaria y humeante taza de café.

Calarcá, te engalanas
en traje primaveral,
en sus tardes cae la brisa
en esmeraldino cafetal.

Con la pluma de poetas calarqueños…
Calarcá se viste para siempre
en versos montañeros…

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