Cabalgando

Se escuchan varios ladridos,
se escuchan varios aullidos,
antes eran poquitos,
y no hacían mucho ruido.
Por diferentes motivos,
no se les hizo caso,
y se han ido extendiendo,
y también convenciendo,
y ahora están creciditos.
Taparnos los oídos,
y mirar a otro lado,
no quita esos sonidos,
que pueden llegar a otros oídos.
El insulto y la agresión
no mantienen la proporción,
y son otra sin razón,
que les acerca a su objetivo.
No más pasos en falso,
no más saltos al vacío,
no miremos al abismo
mucho tiempo seguido.
Mostremos que los ladridos
carecen de buen contenido,
y no resuelven el lío
en el que ahora vivimos.
Las palabras razonables
son los ladrillos fiables,
que resisten provocaciones
y otras tentaciones
ahora, nada aconsejables.
Y la ilusión en los bolsillos.

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