Hoy mi pensamiento busca un pasado que quedo
Un recuerdo alguna huella,
Era la brisa más blanca, era la rosa más bella.
He inmutada la memoria aun sabiendo mi pesar
Del desván de los momentos me trajo la realidad
Dejando la fantasía con la que me iba a engañar
En un paraíso olvidado escondido en algún lugar,
Habló más de lo pensado, he hirió más de lo normal.
Que en las noches siempre hallaba el más plateado lucero
Dibujándose en su cara, pícara una sonricilla
Con la cual me confesaba un anhelante deseo.
Siempre como diosa en tierra, ser de oro y ser modesto,
Su capacidad un arte su perfección su defecto.
Ni aun el tiempo la devuelve en vano ha de ser la espera
Egoísta el destino, pues la envidia es su condena.
Injusto por mala ley, al castigarla por buena.
Y aunque conservo su aroma embotellada en mi alma
Que envenena más mi calma y hace estragos en mi vida
Pido a dios que no la borre, si es por piedad que actuaría
Al soñarla nunca estoy, despierto ya no sería.