En el fondo del océano convivimos las criaturas
que vemos con los ojos en la nuca.
Arrastrando luces como apéndices,
en la penumbra,
nos acostumbramos a acariciarnos para saborear
formas verdaderas
Lejos de apariencias que reflejan
miedos encastrados en costumbres
Nos acostamos en la oscuridad
Rodeados de polvo y de bruma espesa
Las emociones extremas nos atraviesan
y nos unen
Sin que nos demos cuenta
Hay fuerza en este vulnerabilidad.
Es mejor cerrar los ojos para encontrarnos.
En realidad es la única manera.

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