Mente en blanco,
bondage como venas,
un látigo fino flagelando sus orgasmos.
Se corre tras la máscara,
su voz aflorando en el clímax,
sus uñas traspasando la hondonada de placer.
Agitación,
vorágine de espectros del ayer,
suben uno a uno en su garganta,
tantos recuerdos se acumulan en
dicho goce.
Yace ahí,
apagada tras sus gritos.
Pero,
se enciende,
se renueva,
otro ciclo comienza,
pulsa su interior,
una vez más el deleite.