Con el tiempo nos movemos en espacios conocidos
Mentes sinuosas alrededor de carreteras transitadas
Pensamientos que se mueven en direcciones recurrentes.
Hasta que de repente aparece un camino oscuro
Inesperado, desconocido, no señalado, no alterado
Es allí donde escuchamos una voz silenciosa.
Susurrando el sendero a seguir
Sin miedo, resuelto, desatado
Colores que revelan sus tonos lujosos
Sonidos que se convierten en sinfonías
Fuerzas sublimadas por la volición divina.
Fluyendo libremente sin tiempo ni espacio
Estrellas que brillan espléndidamente
Haciendo señas para que sigamos y sigamos
Sumergiéndonos en lo desconocido bendito
Hasta que nos unamos con la luz sagrada
de donde venimos
¡Bienvenido a casa!

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