Bien puesto

¡Qué buena la comida de hoy!
Me he olvidado hasta del vino,
con el agua hago el camino,
parando de vez en cuando,
a tomar unos cacharros,
y que beban los caballos.
En casa tengo el abrigo,
fiel cumplidor, me quita el frío,
me vuelve loco su encanto,
hoy le ha tocado descansar.
Cada día nos parecemos más.
Le cuesta remangarse,
igual que a mí levantarme.
Le gusta más la luz de noche.
Como el primer día, impecable,
y yo limpio y elegante,
yendo como a mí me gusta.
No me olvido del corazón,
bueno y con un poco de amor.
Es mucho, aunque parezca poco.

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