>Si acaso pude huir… desesperadamente,
fue para caer en brazos de la muerte
y perecer…
Pero cuanta sorpresa no sería
de mí el mundo,
al ver cerrada la puerta del paso
y la salida,
y abiertas en torno de mí
las estelas de cuatro paredes invisibles.
Y con cuánta sorpresa
ver caer de las entrañas,
la vida cadálsica de un beso,
y perecer…

Frank Calle (mayo / 15 – 1970)