Quieto, fascinado
son tus ojos
es tu pelo,
embrujado, he caído:
Es tu caminar,
como viento a ráfagas.
Tus manos que
bailan a cada paso,
y tú labios que
pronuncian besos
cada vez que hablas.
Quieto, fascinado
es el aterciopelado
de tu rostro
y la translucidez de
tu alma.
Como gotas de agua
resbalando por
mis manos,
como aurora
y crepúsculo,
perfecta de día hasta
el atardecer,
me muero por saber
cómo serán las
noches, cuando las
olas se vuelven
locas en un
acompasado ir
y venir del amor
a la locura,
para despertarnos
amándonos,
Quietos, fascinados.
Andrés de Lua