Comienza de nuevo la lluvia,
trae consigo recuerdos
de besos y caricias,
que nunca se olvidaron.
Con ella el agua despierta
por arroyos y riberas,
siguiendo incansable su curso,
abriendo nuevos caminos,
alimentando los campos.
Llenando de verde a su paso,
soñando un nuevo encuentro,
llenando de bellos colores,
su gris atardecer en solitario.
Piedras pongo en su camino,
una a una, lo intento, ¡lo juro!
Por más muro que levanto,
este agua ilusa escribe
letras que hacen daño,
dibujando el trayecto
que le lleve hasta sus brazos.
Ay lluvia!, que enloqueces mis sentidos,
con tu dulce canto.

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