Querida presencia:

¿Querías un recuerdo hoy? Quizá la tengas (vaya que será algo para recordar). Ten cuidado con lo que deseas. Ya lo sabes, ser noble o no, queda en tus acciones. Quizá seas un superhéroe en tu mente, y serías la persona más compleja si no te cuestionaras a cada segundo. ¿Qué haz hecho para merecer una medalla del oro más puro? ¿Fuiste alguien que marcó la diferencia y seguías siendo tú dentro y fuera de ti? me lo imaginaba…
Te mereces actos, es cierto. Hechos y acciones verosímiles. ¿Costaría creértelo, verdad? En tu mente puedes ser feliz porque tienes a Dios entre los 30cm (ya sabes, la distancia entre tu cerebro y corazón). No necesitas que alguien te presente como una etiqueta. Ahora que lo sabes, ya eres tú mismo. Si rodabas por las jardineras (un gran tronco en un cerro). O veías la lluvia caer (eso sí que fue raro hasta para ti). Si atravesaste media ciudad para terminar varado como un extranjero (eras una hormiguita fuera de su colonia). O simplemente desayunabas con tu amigo en un VIPS (sí que picaba esas enchiladas). Nunca dejaste de actuar conforme a tu manera de pensar. Y mereces algo por ello. Pero, sí, sé que odias la palabra. Y sé que odias otras tantas como “wey” “mames” “perdón”. Eres un poco difícil ¿eh? Descuida, no es para siempre. En realidad, tienes que saber que tu karma radica en el “pero”. Y hoy no verás diferencia alguna. Pero tendrás que esperar. Y no me mires feo, tú sabes bien que quiero ayudarte. Tienes que tener fé. Y si es necesario, te mostraré lo que no quieres ver, porque sé quién eres (y lo que necesitas).
“Pero mi papá no le gustará” “Pero te recordaré como el primero” “Pero al final no” “Pero como amigos (sí)” “Pero me asustaste” “Pero creí que eras diferente” “Pero ya me habían traicionado” “Pero no puedo sin los demás” “Pero te recordaré” “Pero sí aunque a la vez no” “Pero si te dijera que no cambiaras nada” “Pero no puedo evitar preocuparme” “Pero ella me está esperando” “Pero tuve miedo y es difícil”
¿Sabes a qué te daban “pero”? Sé que sí. Te lo daban a ti. Si hubo algo entre tu felicidad y la de los demás, fue el pero que le pusiste a la prioridad. Antes los demás después de mí. Y mírate, apenas pudiendo escuchar Nandemonaiya sin sentirte insignificante. Te equivocaste. Ja, eso tampoco es novedad, viejo… siempre te equivocabas y aún así lo tratabas de arreglar. Quizá sea lo único que admire de ti. Dar lo mejor, y responder el desprecio con sinceridad. Guarda esa poca esencia y escóndete. Sabes a lo que me refiero. Compara tu situación como lo siguiente: el sol estará por mucho tiempo en el mismo sitio. Y tú seguirás sintiéndolo cuando el día regresa de la noche. Nada cambia. Sin embargo, después de diez noches y días, algo no anda bien. Todo parece igual pero tú, amigo mio, sigues creciendo. Y a menos que te detengas a observar los girasoles, no sabrás en que hora perdiste la fé. Si comprendes que lo bello es complicado y lo insignificante, simple, comprenderás que es hora de dejar marchitar la flor. Un paso en falso más, y no verás de nuevo el anochecer. Cuando veas que tu día de cabeza está y un alma, en vez de decirte que estás al revés, se ponga de cabeza igual, sabrás que los girasoles, el sol o el día jamas se fueron. Sólo lo veías opuestamente (solo, por si no captaste amigo). Y da gracias a todos los que te dieron un pero. ¿Por qué?, fueron los que creyeron en ti, pero no los que quieren estar contigo del otro lado. Ya sea porque no tienen el suficiente interés, tengan miedo o dejen de pensar en ti. Cada quién tiene su propio reflejo que le habla. Cada uno debe conseguir su meta. Ser feliz. Eligen con quién estar y con quién no. Eligen, y por desgracia para ti, no te eligieron. Sigue, no fallezcas ni te rindas por casualidad. Siempre estaré contigo, aunque sea uno mismo y sólo yo sepa quién eres. Recuerda ¡Éxito!
-Att: Tu espejo.

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