Aquí y ahora

El ácido está de moda,
a otro se le ha ido la olla,
no es que se haya ido de viaje,
ganas no le faltaban,
es que no le han dejado irse.
Le han caído hostias a manta,
una detrás de la otra,
tras oír el grito de la
muy pobre desdichada.
Que dicen que ella decía,
¡No veo nada, estoy ciega!
en los brazos y en la cara,
en los ojos y en los dientes,
en el pecho y en la espalda,
en las piernas y en las nalgas,
los ojos le iban a sacar.
Ácido el que le había echado él,
ácido clorhídrico,
o agua fuerte, salfumant
para amigos y conocidos.
A este sujeto hay que sujetar,
más que darle hasta reventar,
claro que pena no da,
pero mejor amarrarlo,
y llamar a la autoridad.
Llamar al ciento doce,
y que curen a la muchacha.
Estas cosas nos encienden.
Que sean las autoridades
las que lo lleven al juez.

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