Espero por favor
no hagamos de la incomodidad
un sustantivo inadjetivable.
Que las muletillas
son divertidas; sí que lo son
pero precisémoslas.
Acaso no es
este el oportuno momento
para hablar.
Con total
claridad y desnudez
con temor y vergüenza
y sin temor y sin vergüenza
de la risa, las miradas
de la boca y el aliento trémulo.
La fascinación
por tu sabor y sonoridad
no vive en la ficción ideal
sucede y no es aislante de mí,
ni de ti, ni de las pasiones individuales.
Y que te quiero y no quiero
censurar ni recortar los fotogramas velados u oscuros.
Y que te quiero y no quiero
una película doblemente expuesta para ahorrar.
Y que te quiero. Eso.

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