Anoche bajé a abrirte mi puerta,
entrabas, te quedabas conmigo,
bajo mis estrellas.

Anoche te colme de besos,
uno a uno, suavecito,
ya ibas durmiendo.

Tu respirar tranquilo,
tus ojos cerrados,
quietecito y a mi lado.

Y al alba, como siempre,
te busqué,
aún sentía tu sabor en mis labios,
la despedida, de tu caricia en mi piel.

Ya no estabas para ver amanecer,
pero el sol salió con fuerza,
mi sonrisa, fue un placer.

No estabas, pero estas cerca,
esta noche mi puerta,
ya no cerraré.

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