Anhelo

Paseando desenfadado por las calles solitarias, sin esperar encontrar más silencio que mi conciencia, cierro los ojos con el sosiego que los pasos me acomodan. Respiro la paz apacible que me transmite la opaca luz de las farolas. Sombras que abrazan los pensamientos acomodados en mi bolsillo acolchado de recuerdos. Enciendo un cigarrillo; una bocanada de humo esconde mi rostro entre mezcla de olores a leña. Quisiera ser estatua de las calles que me acogen, abrazar la sensación de felicidad que en esta noche de diciembre me besa dulcemente el rostro. Mientras un vacío se desvanece a mi espalda.

Marga Muyo (Atyra)