Amor

Gustaba el olor de las rosas incendiandose en el atardecer.
Algunas pesadillas acabaron destruyéndola, erraba entonces gimiendo y llorando. Solitaria alma, hállase olvidada como un juguete viejo, y alguna ilusión brota rota, haciéndole llorar. Amanecer violeta, ella se despidió invitándome a amarla, y tuve el sentimiento de abrazarla. No acepté enojado, caminé solo por muchas noches: estaba errado. Ella no superó que negué aceptarla, respirò intensamente, entonces partió, murió, a Dios.

Habré hecho algo porque maldito y solitario, imbecil, enfermo, muriéndome. Perdón por haber prometido demasiado pero incumplí todas las promesas, intentaba agradar, solo no sabía disfrutar estar al lado suyo. Siempre intento ahogarme en licor y cigarrillos. Soy Así, mendigo.

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