Cuando tu mirada y el reflejo de tus ojos
se vuelve indescriptible, como cuando yo
admiro el cielo y las nubes, esa paz y ese
amor me envuelve en un manto cálido.
Eres como los tonos del crepúsculo, eres
un instante en el cenit, eres esa luz
que se mezcla con mi obscuridad
creando tonos grisáceos y azulados.
Eres constante como la ola que llega
a la orilla de un mar infinito de amor,
amor que me entregas sin pedir nada.
Como la lluvia que refresca el mundo
tu presencia en mi vida refresca mi alma
a mí, un ser incapaz de amar de la misma
manera que es amado pero que lo desea
e intenta cada día, que aprende a paso lento.
Yo que te amo con mis manos cuando
te roso, cuando te acaricio y cuando te toco
yo que te amo con mi cuerpo cuando lo recargo en ti
yo que te amo cuando procuro que no te falte nada
yo que te amo cuando quiero hacerte feliz
yo que te amo cuando te miro y sonrío
yo que te amo cuando me dices en que piensas
y respondo en nada, aunque realmente pienso
en todas las maneras de poder hacerte el amor
yo que te amo en mis silencios y en mis ausencias
yo que te amo en cada despertar a tu lado
yo que te amo al tomar tu mano al andar
yo que te amo al hacer ancla en tu cuerpo al dormir
yo que te amé ayer y que hoy te ama y que
mañana te amará más y más.

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