Amerindia.

Poema:Jhon Jairo Salinas.

…Raudos seres ibéricos como rayos caídos del infierno, con arcabuces y enormes caballos, espadas ávidas
de codicia; irrumpieron en el templo de la dama y glamurosa tierra Inca, Maya y Azteca…

El olor del anís, canela y piña, fue sofocado por el olor de la pólvora asesina.

El hímen de niñas indígenas fue violentado y profanado por rufianes cazadores de oro.

La tierra, profanada por rústicos hombres del mal y «bendecidos» con el manto sinestro, satrapa y asesino de la
reina Isabel.

¡La tierra ruge justicia!
¡el negro clama libertad!
¡el indio pide honor!

“Arrancaron sus frutos, cortaron sus ramas, quemaron sus troncos, pero lo que no pudieron matar fueron sus raíces

¡Perdón! ¿hay algo qué celebrar?
Que vivan los pueblos libres en la Amerindia, que un templo de justicia se abra en la voz
de Tupack Amarú, Tupac Katari, la Gaitana, Bartolina Sisa, Guaicaipuro, Benckos, José Antonio Galán, Bolívar, Karlaká.

Atahualpa hizo un festín de rebeldía,
Tupac-Amarú se unió a la rebeldía,
Guaicaipuro, aseguró el canto de rebeldía.
Al festín en trípode de rebeldía, todos con un mismo fin…
hacer con el invasor un lindo festín, de heroica hidalguía…

¡Se oye el ruido del jaguar!
¡La waipala, manto rebelde de la tierra!
¡Se oye el trueno de los tambores destrozando las cadenas del opresor!
¡Buscando el cielo de sosiega justicia!
¡Se oye la serpiente sin ojos
en cascada de limpia y pura libertad!

¡Se oye rugir otra vez el jaguar!
¡Se clava la cerbatana en el cuello del invasor…
hasta caer lentamente en los pies de heroicos justicieros,
Se oyen sonar las quenas,
aturdiendo los tímpanos del invasor.
Se ven los auténticos dioses
con plumas y sus penachos
ahogando el grito del maldito invasor.

Fuera los yelmos de la injusticia.
No más armaduras de gobiernos tiranos.
Mo más jinetes cabalgando como apóstoles de la guerra.

Amerindia te miro en el mapa del amor;
te veo en las alturas del cóndor en tu cabeza; en tus imponentes esmeraldinas montañas;
en el trigo y en la nieve de tu pueblo heróico.

Es hora de quitarnos las vendas. Usar nuestros ojos.
Aún hay pies extraños caminando por nuestras selvas, valles, páramos, nevados y ríos.

América, perdón digo la Amerindia;
señores invasores les decimos: ¡hoy los bananos, cafetales, minerales,
el oro, las esmeraldas, son nuestros!
De nadie más… ¡De nadie más!…

Hoy, un pueblo late en la lanza, de heroica resistencia, en la lucha de los Aymaras,
Mapuches y en la Minga Indígena del grandioso y guerrero pueblo caucano.

¡Que viva la resistencia de los pueblos originarios! alerta..
alerta…que la espada de nuestros próceres camina por «América» Latina…

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