Agradecido me siento, ”corona”,
por habernos sacado de la poltrona.

¡ Terrible y cruel paradoja !
Mientras a muchos de la vida despojas…
Das momentos de calidad
a los que la margarita deshojan.

La veloz e insulsa inercia de la vida,
sin tiempo y con desafección ,
ha devenido en familiar sosiego,
no privado de ilusión…..
Siempre que a mí no me toque ,
ser quien reciba el estoque.

Serás natural, un accidente
o por el hombre creado,
pero lo que está claro es que nuestra vida para siempre has transformado.

A partir de ahora
el cariño del “tocar”
habrá de ser muy sincero,
porque quien busca disimular,
ya no se acercará al fuego.

La mejora de la especie
no es acabar con el viejo,
sino que el abuelo bueno
nos cuide allá desde el cielo.

Deduzco que tu nombre alargado
proviene del país de oriente,
como los ojos rasgados
de tus padres y su gente.

Si tu viaje mortal
fue de un animal al humano,
me niego a dictaminar
que el pangolín sea el villano.
Más me inclino por el hombre,
quien de verdad te ha creado,
con su avaricia sin límites,
como principal pecado.

Pasarás a los anales
como un obediente asesino,
pero no te quepa duda
que la humanidad forjará su propio destino.

Tus ansias de supervivencia
la separación física han traído,
pero aunque no nos juntemos,
en esencia, nos has unido.

Si tu irrupción en la especie
termina mejorando la misma,
te daré incluso las gracias
pero no te irás de rositas.

Tu secuela de horror y muerte
será vengada sin duda,
consiguiendo detenerte
con la inminente vacuna.

A los que nos han dejado
mi homenaje más sentido,
una generación heroica
de la que no nos hemos ni despedido.

Un gobierno de ineptos,
tahúres y desalmados
no honra ya ni a sus muertos,
impidiendo acompañarlos.

Lo de nuestros gobernantes
merece un capítulo aparte,
nunca tantos despropósitos
formaron un total dislate.

Los políticos de ahora,
ya me da igual el color,
podrán ser cualquier cosa,
de todo, menos gestor.

Es tal el poder que ostentan
sin apenas formación,
que sólo con un simple voto,
te llevan a la destrucción.

La separación de poderes se desvanece,
mientras la democracia envejece.
Irrumpe la partidocracia
para la que Montesquieu
es una vulgar falacia.

En las tres fincas de poderes
la linde está destruida,
monteando el ejecutivo
al legislador y a la justicia.
La fiscal es la escopeta
que acusa a la oposición
por rencores y vendettas.

Mientras tanto el administrado,
observa la corrupción, desolado,
comprobando tristemente
como su dinero es malversado.

En cuanto al cuarto poder
es un prostíbulo aparte
ya no quedan periodistas
que libres puedan informarte.

El profesional de la información
ha vendido su talento,
criticando siempre al mismo,
derivando en esperpento.

Dirán que tienen que comer,
pero un periodista sin alma,
simplemente, ya NO ES.

Ángel Charles.

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