Tengo que partirme, reventarme
El alma aún más por ti,
Escuchando, clavándome sus suaves lamentos, que me llaman…
Quererte y no tenerte es seguir muriendo estando ya muerto
Uniendo mis besos a los tuyos en un paisaje que no tengo,
Inflándome a cada instante en el deseo infinito de tenerte
Encontrando la afilada forma de que nuestras manos se encuentren,
Rompiendo lo más absurdo de unos
Principios escalofriantemente vacíos
Ocultándonos de la luz y prolongar
Con nuestros cuerpos la complicidad de la noche
Rocíate conmigo en la mañana, que no cese
Osemos a adentrarnos en un mundo de los dos y sin retorno
Confiemos en nuestras almas, incluso partidas y reventadas
Infundiéndonos el amor más bello jamás sentido,
Oscúramente en la noche, amándonos eternamente…