Desde tu vientre
Hacia los ojos de tus manos,
Una fértil atmósfera,
Vence la memoria
Y pintas la ética del infinito:
Seguir su propio camino.

Así estés despierta,
Así estés dormida,
Más allá de los espacios,
Tu ser es un océano con alas de árbol.

Danza la luz
En una vibración del cristal,
Un vals ebrio de savia,
Donde hierve la vida,
Y a sus estaciones,
Las acunas en tus párpados.

Tu mirada,
Por las sombras que anula,
Enseña por sí misma.