“A la deriva”

Enseguida vi el camino explotar
sobre mi alma pura,
y no hay mujer que pueda callar
la miel de su cordura.
Que pueda el amor cambiar
por una noche de locura.

Entre el beso y el vacío
apenas quedan ilusiones vanas,
castillos en el aire de princesas destronadas,
amor siempre cautivo
de su imperfección humana.

Descalza de aliento de mujer en soledad,
desnuda de bienes que no se pueden palpar,
sombras que se vierten en el rincón más oscuro
del infinito,
Versos que se ciernen
en la lenta destrucción de su deseo proscrito.

Ya no es el momento de mirar a la deriva
ni de entregar sufrimiento a quien no pueda verlo,
sentirlo, vivirlo, navegar en las aguas más salvajes
que nadie haya inventado o conocido,
libertad es la mentira de los cobardes,
Silencio la culpabilidad de los infames.

Si es que sangro cuando no beso
lloro en la verdad de mi tiempo,
reclamo sólo lo que le pertenece al viento
acaso un amor que ya no es ciego.

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