Miro a las mentes blancas de la gente
Y sólo veo blanco, vacío, nada
Sólo un conjunto de robots
Que dicen ser seres humanos
Llevan consigo y apretadas
Sus prisas y sus angustias
Pero no lo saben, van a lo suyo
Que ni siquiera saben lo que es
Ni de quien es…
Sus ideas, fijas
Danzan a diario en una repetitiva cuerda floja, con la marca escrita de la impaciencia y el descontrol…
Autómatas de si mismos,
Que anhelan la intransigencia,
La avaricia y la hipocresía…
No conozco al llamado ser humano
No se de ningún ejemplo
Como para alagarlos,
Como para defenderlos,
Como para amaros…
Quizás, en el Reino animal
La palabra humano… suene aún peor…

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