¿Quién nos dice la verdad?

Poema: Jhon Jairo Salinas.

«Llamamos a sanar
el cuerpo de la nación,
la cabeza cortada
en el Salado,
la vagina agredida
en Tierralta, el cuello
degollado en el Catatumbo»
(epígrafe F. de Roux).

Alguien preguntó:
¿de quién era
ese brazo roto?…
Alguien preguntó:
¿de quién era la
pierna destrozada?…

Quién preguntó:
¿por qué la cabeza
naufragó en el río?…
¿Por qué el campesino
desapareció?…

¿Por qué violentaron
la vagina virgen?.
¿Por qué fueron arrojados
al serpentario venenoso
de vistosa cascabel?…

¿Por qué las manos,
pies, y cabezas,
eran alimento perfecto
para los caimanes?
y, ¿por qué los arrojaban
vivos al horno crematorio?…

¿Quién tiene
las escrituras
de las fosas comunes
en Colombia?… ¿Quién?..

¿Quién nos dice
la verdad?…
¡Quién por favor!…
¿Quién?…
La verdad, es como
un hilo de sangre,
suspendido
en la cumbre borrascosa
de la infamia del Macondo
siniestro de pájaros sin alas.

¿Quién estimuló
a los gendarmes,
para que exhibieran
como trofeo de guerra
a humildes jóvenes
inermes disfrazados
de bandidos?…

¿Quién secará las lágrimas
de aquellas madres
abatidas en el panteón frío
de la noche?…

¿Quién repone los
ojitos puros,
y diáfanos, de aquellos
jovencitos
que salieron a exigir
una auténtica
primavera de amor
y justicia social?…
¿Quién?

¡La verdad en Colombia!…
es como una planta
que llega hasta
la nuca y actúa
como la hidra encolerizada,
sobre la maleza
de una paz mal parida…

La verdad
no puede ser
como un pozo
en la pupila sin lágrimas.
Y abortada en la cólera
de la brutal barbarie…

La verdad puede ser,
quizás, una carta
de amor…
o una tregua
perpetua de culpas…

¡Contemplemos la verdad!
como un tesoro encantado.
Ella es la ondulación
de cuerpos desgajados,
de las miles y miles,
de víctimas en Colombia…

¡Señores del gobierno!
la verdad es un fragmento
realmente piadoso,
divinamente robusta
como el Samán
y adorablemente delgada
como la espiga del trigo.

La verdad es deconstruir
la mentira justificada
en el plomo del fusil,
del machete untado
con la sangre de santa
Paloma
y los diestros de la
motosierra que talaron
el bosque de indefensos
Cuerpos…
Que la barbarie
no siga siendo
una mentira esculpida
en una maraña de huesos…

Porque la verdad nos llama…
Y el amor nos corona…

Es la hora
de que la barbarie
no siga siendo
costumbre salvaje…

Es la hora
de honrar la verdad,
no permitir que la
aniquilen,
no borrarla de la tierra.

Es hora que la verdad
rompa el ataúd del silencio,
y nos preguntamos:
¿por qué en cien años
hemos llorado
en eterna soledad?…

¿Cuánto sufrimiento en
mí patria desgarrada?…
¡Es hora de levantarnos ya!
Y, que la bandera de Colombia
no siga siendo un manto
de crueldad
Y, levantemos ya
el polvo de la
eterna impunidad…

Con la verdad…
haremos con las ovejas
un pacto de paz,
y borraremos
de la faz de la tierra
a las fieras salvajes.

Así, las ovejas
podrán habitar
seguras
en el desierto
y dormir tranquilas
en un bosque
llamado Colombia…

Related Articles

Responses