Sin ser dueño de ti.

Sin ser dueño de tu voz
tampoco podré decir adiós
si te oigo en todas partes
porque tú llegas antes
al lugar dónde caminan mis pies.

Sin ser testigo de tu arte
escondido en cualquier parte
encuentro tu imagen, amor,
cada vez que se pone el sol
mi canto en ti busca renacer.

Sin ser el amo de tu piel
me saben tus dulces besos a miel
pequeños momentos eternos
que guardo entre viejos cuadernos
que escondo profundos en mi ser.

Sin ser amo de nada, ni de ti
quizá pueda decir que sí
a lo que añoro y pretendo
no se convierta sólo en sueño
y no sea imposible de hacer.

Tu voz
tu arte
tu piel…
mi ser.

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