El gran momento del vuelo mágico, visionando el horizonte esperanzado, en la dureza y la tristeza de dejar parte de una tierra llena de amor y dolor, se llega a un lugar desconocido pero a la vez gratificante.

Con mucho valor, conocimiento, experiencia y sin saber que pasará, brindándote en todo para pagar las desavenencias de una vida pasada te entregas a las manos de un vigilante que como pájaro de mal agüero se te brinda para luego desarmarte.

Un mundo lleno de ilusiones que nunca pierdes, de caerte mil veces, te levantas y vuelas nuevamente a otros nidos, donde buscar un abrigo y un refugio es necesidad imperiosa para seguir viendo la luz.

No es blanco ni negro, gris al principio y final, mojado entre lágrimas desde el cielo y la tierra, entre subidas y bajadas, de la mano de gente misteriosa pero de corazón muy grande, sigues viendo el principio del final, más cerca.

De norte a sur, donde se ilumina un horizonte caluroso, comienza otra era, un mar lleno de esperanzas, para saciar la mente, y juntos llegar a un destino distinto, solos pero unidos, por un sinfín de diferencias, caminamos con el viento, escuchando el sonido del silencio.