Noche uno, el cigarrillo
Lo presentía desde la ventana
Tu perfume, tu maldito perfume
Era el que inundaba mi cama.

Noche diez, ya estaba drogado
Drogado con tu ser y tu olor
A rosas y a alcohol
¿A Donde te habrás ido mi corazón?

Ya ni siquiera llevaba la cuenta
Pues, andaba mal de la cabeza
Tú simpleza y tu presencia
Se repetían varias veces con certeza

Amaba tener que abrazarte
El hecho de todo tocarte
Me ponía a arder
Con soñarte, ya podía verte

Tú sol irradiaba luz
Iluminaba mi mente y mi alma
Pero ahora ya no estás…
Simplemente no hay más

Ahora soy un idiota contando noches
Pensando en una musa,
Que ni siquiera sabe mi nombre
Llorando por su olor a flores